CUADRO CLÍNICO

Síntomas iniciales

Por orden de frecuencia son:
1.Trastorno sensitivo (30%).
2.Neuritis óptica (22%).
3.Debilidad en una o más extremidades (20%).
4.Diplopía (12%).
5.Vértigo (5%).
*Cualquiera de estos síntomas en una persona joven debe hacer sospechar una EM y han recibido la nominación de síndrome clínico aislado o CIS.

Trastornos motores piréticos
La debilidad y/o espasticidad de tipo piramidal es casi constante en la EM avanzada. La paraparesia o la tetraparesia son más frecuente a comparación de la hemiplejia. La espasticidad puede provocar espasmos dolorosos y anquilosis en flexión de las extremidades, o mantener las extremidades en extensión máxima. La fatigabilidad, que puede limitar la capacidad de la marcha y el agravamiento de la paresia con relación al calor ambiental o de otro origen (fiebre), son frecuentes. El cansancio intenso también es un síntoma característico. Los reflejos musculares suelen estar exaltados y es frecuente que sean asimétricos.

 Trastornos de la coordinación
Se atribuyen a lesiones del cerebelo y sus conexiones. Uno de los patrones motores más característicos de la EM es la combinación de una paraparesia espástica con ataxia cerebelosa. El síndrome cerebeloso incluye síntomas como la incoordinación y temblor de las extremidades, nistagmo, voz escandida, ataxia.


Trastornos sensitivos
La sensibilidad propioceptiva es más frecuente que la espinotálamica. Puede adoptar cualquier distribución: en una extremidad superior o inferior, o en ambas extremidades. Los síndromes son:
1. Adormecimiento del brazo y sobre todo de una mano (mano astereognósica).
2. Adormecimiento de una pierna o ambas. Esto comienza por el pie y va ascendiendo hasta la cintura, y se acompaña de la sensación de tener vendas apretadas en los pies. El dolor es un síntoma frecuente de la EM y destaca la neuralgia del trigémino.

Trastornos visuales

La neuritis óptica (NO) es uno de los síntomas más frecuentes en la EM. La NO produce una perdida rápida de la agudeza visual (AV) en parte o todo el campo visual de uno a ambos ojos. Esta pérdida de la AV es de predominio central y cursa con desaturación de los colores (el Px. ve turbio o gris) y se acompaña de dolor ocular o retroocular leve, que aumenta con los movimientos del ojo. En fases crónicas aparece una atrofia de la papila que suele ser más importante en la región temporal.

Trastornos retinianos
La periflebitis retiniana a menudo se asocia con extravasión de contraste si se hace al mismo tiempo una angiografía con fluorescencia. Los estudios neurofisiológicos de la retina indican su atrofia y perdida neuronal tanto de las células ganglionares como de la capa interna.

Trastornos oculomotores
La diplopía y la paresia oculomotora son secundarias a una placa en el tronco del encéfalo que afecta a los núcleos o a la porción intraaxial de los nervios. La paresia del VI nervio craneal es la más habitual. El trastorno oculomotor más frecuente en la EM es la oftalmoparesia internuclear anterior por la lesión del fascículo longitudinal medial, suele ser asintomático, pero a veces provoca una sensación de movimiento o muy rara vez de visión doble, puede ser uni o bilateral. Este trastorno en una persona joven sugiere una EM. El nistagmo pendular adquirido, es un movimiento sinusoidal, en sentido vertical, horizontal o en orbitas elípticas, es uno de los trastornos oculomotores más específicos de la EM y solo rara vez tiene otra etiología.

Trastornos de otros pares craneales
Los pares craneales protuberanciales (V, VII, VIII) se ven afectados muy frecuentemente. La parálisis facial periférica se recupera muy rápidamente y no suele dejar espasmos. El vértigo se acompaña de nistagmo e inestabilidad. La sordera es muy rara, pero la sensación de acufeno y de diseminar mal las voces no es excepcional.



Trastornos esfinterianos y sexuales
Los trastornos de micción ocurren en, aproximadamente el 78% de los casos en algún momento de la evolución. Por orden de frecuencia son: urgencia miccional, aumento de la frecuencia miccional, incontinencia y retención episódica de orina. La base urodinámica de la urgencia-incontinencia es una Hiperreflexia del músculo detrusor de la vejiga. La impotencia masculina tiene una incidencia muy variable según las series (40-84%). Es muy frecuente en los Px. con paraparesia. En las mujeres la espasticidad grave provoca dificultades para el coito.

Trastornos psíquicos
Mediante baterías de test neuropsicológicos se puede demostrar un deterioro cognitivo leve en el 45-60% de los pacientes. Se ven afectadas preferentemente las funciones ejecutivas, la velocidad de procesamiento de la información y la atención. Una demencia evidente es infrecuente salvo en fases avanzadas de la enfermedad. La gravedad de las lesiones hemisféricas, y en especial de la atrofia cerebral y del cuerpo calloso, se han correlacionado con el deterioro mental. La depresión mayor o bipolar es más frecuente de lo que cabría esperar por una asociación fortuita.

Trastornos paroxísticos
El sigo de Lhermitte es un síntoma consistente en una sensación instantánea como una descarga eléctrica que desciende desde el cuello por la columna vertebral hasta las extremidades, y que se desencadena por los movimientos de flexión del cuello. Ocurren el 30% de los enfermes. Puede haber parestesias fugaces en otras partes del cuerpo o bien crisis de picor insoportable en las que los pacientes se hacen lesiones cutáneas por rascado furioso.
La ataxia y la disartria paroxísticas son episodios de comienzo brusco, de menos de un minuto de duración, durante los cuales el paciente apenas puede mantener el equilibrio y es incapaz de articular palabras.
Los espasmos tónicos son de dos tipos: unos son breves, en reposo o durante la marcha, afectan principalmente a las extremidades inferiores y al tronco. Los otros espasmos, son raros pero más específicos, son prolongados, de tipo distónico y afectan a la mano o aun hemicuerpo. Son breves, bruscos, se repiten muchas veces al día y se ven facilitados por la hiperventilación.

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